El despertar de mi conciencia 2ª Parte

EL DESPERTAR DE MÍ CONCIENCIA
2ª PARTE (PROSA)
 
Relatar un segundo escrito sobre el tema, me resulta más practicable concretarlo en la convivencia directa con la naturaleza. Sus paradigmas evidentes intervienen en forma manifiesta con el despertar de mi conciencia. Profundizo en ser lo que soy, me ayuda a desprenderme de negatividades del pasado, proyectándome en energías positivas y en mi amor propio como valor trascendental.

Atardecer bajo la media sombra colador del Maracuyá, el calor agobiante de pleno verano pesa sobre mis hombros, sin embargo me encuentro placenteramente siendo parte de este medio ambiente compartido. Somos una familia próspera con revestimientos desiguales y habitamos conjuntamente en nuestro pequeño territorio con similitudes particulares. Convivimos con amor recíproco generosamente demostrado.

El líquido de vital supervivencia es en común el agua y observando los diferentes cultivos con estas altas temperaturas, advierto en sus actitudes como manifiestan su sed, la misma que advierto en mi, para ellas entonces, una abundante regada con la bajada del sol las reaniman de inmediato, asombrosa experiencia ver como reviven, en algunas es más notorio que en otras, paran sus tallos casi de inmediato o sus hojas decaídas las levantan como alitas verdes,  de la misma forma que revive mi cuerpo hidratándose al beber un fresco vaso de agua.

Me diferencia de todo este maravilloso universo personal, además de mi cuerpo físico femenino que me complace, es que soy portadora como toda persona, de un complejo organismo llamado cerebro o mente generadora de pensamientos continuos. Estos pensamientos conscientes y subconscientes se desenvuelven en forma permanente, resultan ser los que constituyen parte de mi personalidad que intenta modificar lo contradictorio en el conflicto entre el consciente y mi subconsciente, que cada día aflora con más fluidez la evolución en positivo dado a la práctica de eliminar viejos hábitos improductivos, modificando así mi comportamiento con el firme propósito de elevar mi calidad humana en lo personal y en lo espiritual. Me esfuerzo  en conseguir un control mental beneficioso junto al despertar de mi conciencia para convertirme en una persona complaciente conmigo misma y para con las/os demás. 

La mente no descansa nunca, tengo entendido que a diario supera los 70.000 pensamientos a una velocidad incalculable en su actividad mental, en realidad, no quiero entrar en detalles técnicos neuro-científicos estimativos por eso dejo lo “incalculable” a quien guste investigar lo estimable.

Ordenar la mente no resulta fácil, tenemos hábitos negativos arraigados desde nuestra infancia y de una cultura nefasta milenaria arrastrada a la época.  Por consecuencia poner en práctica  haber decidido un cambio en mi mentalidad, requiere de un ejercicio continuo para poder reemplazar el auto convencimiento del subconsciente negativo repleto de información infecunda adquirida  consistentemente por diferentes entornos con el cual convivimos en el presente y que nos resulta seriamente embarazoso escapar. Vivimos rodeadas de información nociva y en un mundo que nos bombardea invariablemente con terrorismo bajo todo aspecto, tanto sea social radicado en violencia, estatal con guerras infrahumanas, económica aterrorizadas por el hambre o la pérdida del poder adquisitivo, etc.

Emprender el camino hacia la luz con voluntad de crecimiento eliminando actitudes erróneas, es poder acabar con las dudas y temores del desenfreno paranoico que se encuentra inmerso el mundo, esto hace complicado poder evadir tantas imágenes proporcionadas  por los diferentes medios que concentran miedo, pánico y estremecimiento. Resulta entonces perentorio elaborar un saneamiento mental conforme a nuestro amor propio y ejercer autonomía efectiva en el equilibrio emocional, eliminando toda esa cultura productora de inestabilidad mental.

Volviendo al tema solo observando la naturaleza es cómo podemos depurar nuestros pensamientos, por lo menos ese es mi criterio a seguir por ahora. Descubriendo mi jardín como de costumbre compruebo su propia e increíble supervivencia auto gestionada. Las plantas crean sabiamente sus propios microclimas en un ambiente propicio para su hábitat. Parece delirante, pero puedo afirmar como se distribuyen el pequeño territorio con un respeto mutuo casi sagrado. Admirar la naturaleza y tratar de comprenderla libera y limpia la mente con su enseñanza, hay que aprender su lenguaje como así también el de los animales con mayor expresión de su sensibilidad que no tenemos en cuenta.

Para demostrar un ejemplo, en un rincón del terreno habita el sándalo junto a una enorme rosa china y cubre el suelo plantitas de violetas que jamás he plantado. En el otro rincón una aljaba doble cargada de claveles del aire, completa el escenario con inmensos cultivos de calas junto a unas florestas de orquídeas pequeñas y blancas cuya flor dura solo 24 horas y muere. Entre todo ese matorral que se auto reproduce solo o sea sin mi intervención, asoman entremezcladas en verano las multicolores comúnmente llamadas “damas de noche”, se les denomina así porque durante el día las flores permanecen cerradas como protegiéndose del sol. Y así como esto, puedo entrar en muchos más detalles.

Vivir intensamente esta experiencia, algo transforma en mí, lo siento como una sensación extraña, encantadora, reparo que mis pensamientos hacen una mutación hacia incorporar belleza, goce, libertad de pensamientos, una energía provechosa y eso despierta mi conciencia en vida positiva, en un cambio de mentalidad categórica hacia mi crecimiento personal.

Crear un refugio de sanidad es parte de mi evolución, trato de incorporar y seleccionar información lo menos contaminada posible, no miro televisión aunque le resulte incomprensible a muchos, es una repetición de imágenes y palabras que quedan grabadas involuntariamente en nuestro inconsciente. Todo lo que vemos y oímos esconde mensajes subliminales, discriminación y violencia. Hasta la más simple publicidad disimula un trasfondo casi imperceptible perjudicial y nocivo. Para afirmar estos sucesos televisivos lógicamente he prestado atención a algunas programaciones en diferentes canales por unos minutos porque no hace falta todo un programa para darse cuenta lo que encubre. Aprendí a detectar casi de inmediato personas tóxicas apartándome de ellas y de sus cargas negativas que traen tras una máscara de víctimas, que esconden la realidad de sus intenciones, envidias, celos, pesimismo, desaliento, etc.

Los sentidos están perdidos en su origen positivo, la ambigüedad  y lo que comúnmente llaman humor negro se ha convertido en la más grosera burla a las creencias y hacia las personas.
Afirmo que hay tres palabras importantes que han perdido su vigencia en la sociedad, valores, respeto y ética.   

Salgo al mundo exterior por alguna razón ineludible sin estar conectada a ningún cable en particular y lo percibo tan frío y loco que me desconcierta, en mi caso llevo el móvil guardado en un bolsillo por alguna necesidad inevitable, a todo debemos buscarle el lado efectivo, cumple de alguna forma su utilidad positiva. Encerrados en un individualismo sobre todo los jóvenes, transitan con un celular en mano y en pleno dialogo. Auriculares impiden un contacto humano directo, casi nadie oye su entorno, parecen maniáticos hablando solos. Autómatas sin saber responder un “buenos días” sin que se les quite el cable que llevan conectado al cerebro y recíproco de un receptor que no se sabe por dónde anda  y que reúne las mismas condiciones de androide. Los celulares han ocupado un lugar predominante en la sociedad desplazando a las personas físicas por virtuales. La tecnología convencional avanza originando un consumismo desmedido que los convierte en lo que subliminalmente producen, caminantes automatizados,  en algunos casos alejados hasta de sus propias familias. Deberíamos intentar despertar una conciencia colectiva para que esta forma de vivir cambie afirmativamente, volviéndola más humana y sensible.

Escapar a esto como siempre me hace vivir contramandato e intentar llevar perseverancia en el logro de evolucionar ambas conformaciones mente y espíritu.  Formo parte de la naturaleza y de un cosmos que me embelesa, con una analogía de vivir y algún día morir, de ser parte de esa metamorfosis esencial de la supervivencia de la vida misma, dejo atrás mi pasado, desaparece del ayer lo negativo, disfruto el hoy en un presente, jardín de mis nuevos pensamientos, no delibero en un mañana lleno de incertidumbres, intento  anhelar  sueños, que tarde o temprano son los que se cumplen realmente.
Estoy en paz con mi nuevo emprendimiento de transformación y por resultante conmigo misma, el despertar de mi conciencia hace que ame lo que vivo y cultivo.
©María Cristina Garay Andrade©
Monte Grande – Buenos Aires – Argentina



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