Que mi paz sea manifiesto del alma

QUE MI PAZ SEA MANIFIESTO DEL ALMA
 
Adentrarme en este mundo donde feliz convivo
Complacerme de las flores que con esmero cultivo
Primavera nueva retoñando con cálido solsticio
Sonrío con los nuevos brotes asomando que acaricio
 
Ver el amanecer más tempranero silbando leve el aura
Piar de jilgueros  guarda a los grillos en su moldura
Radiante la mañana invita al humeante café en desayuno
Aprecio vibrar la vida con sus sonidos en tanto lo consumo
 
Es tan espontánea la calma regocijo que tanto se anhela
Instantes de existencia valor tienen en delicia paralela
Consentimiento de milagros ver nacer cada mariposa
Disfrute espontáneo apasiona al alma con las simples cosas
 
Cuando copiosa lluvia cae huele a tierra mojada
El pasto seco se eriza sediento bebiendo la regada
Aroma de maderos de humedecidas cortezas
Y el nido aferrado al tronco superando con proezas
 
En el pentagrama de la vida oigamos sus latidos
Por cada creación palpitando que pulsen los sentidos
 Magias entrelazadas cada cual en su tarea encaminada
Camino entre la llovizna sintiendo mi cara mojada
 
Cada día que veo nacer el sol en un horizonte limitado
Sé que el otro lado el mundo también está habitado
Otras vidas como la mía por la misma unión bregan
Y diferentes credos reunidos por la paz se congregan
 
Infinitas estrofas disfrutaría si llegara a consagrarla
Con solo tocar el ánimo de quien quiera disfrutarla
Pero tan poco soy en cantidad de la humanidad completa
Que mi luz de paz quisiera se convierta en cometa
 
Ver una estrella fugaz mensajera de clarividencia
Rondar por la tierra el mensaje de toma de conciencia
Complacencia que en blancura me acompaña la calma
Que mi paz sea un manifiesto para que viva en el alma
 
©María Cristina Garay Andrade©
Monte Grande – Buenos aires – Argentina 



MIS POEMAS

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ESCRIBIÉNDOLE AL AMOR

ESCRIBIÉNDOLE AL AMOR
POEMARIO

LOS SILENCIOS DE LAS PALABRAS

LOS SILENCIOS DE LAS PALABRAS

©Victoria Lucía Aristizábal

Prologo

La palabra tiene un límite, la imaginación la sacude y la lleva prodigiosamente por las aguas de la sensibilidad que la estimula haciéndola hasta llorar de placer o dolor, de alegría, de afectividad, de ternura, de amor, de pasión y delirio, de lo irreprimible cuando en su exhalación vuelve a ejecutarse en un lenguaje que pretende desafiar lo efímero, más allá de lo posible para el escritor que hace el amor con ella ahondándola hasta el cansancio nutriéndola cuando la embellece, logrando traducirla de símbolo a energía del espíritu.

Los silencios de las palabras no duermen, despliegan su abanico de significados, de múltiples sugerencias y atisbos, volviéndolas curiosas, apoyándose en la sabiduría para convertirlas en un texto nuevo que tenga su importancia, procurando renovarlas, darles su baño de sentido, son acariciadas volviéndolas apetecibles con besos y razones, unas van en corceles, otras en fragatas, algunas novatas van gateando con su infantil picardía hasta volverlas eufóricas e indetenibles.

Los silencios de las palabras sonríen logrando que asciendan como surtidores para brotar como nuevos astros, hermosas unas que se celebran ellas mismas porque tocan su propia música, se consuelan otras como si una y otra fueran cama y cobijo o remembranza de un placer vivido que engatilla el éxtasis de los labios que han besado, de la piel que ha sido acariciada, del cuerpo que ha sido dichosamente penetrado y luego lanzando hondos suspiros solo atina a decir: “gracias Dios mío” con la ternura del reposo que luego químicamente duerme para despertarse en la vida sin tiempo con el olor a un amor hecho en la escala melódica y trascendente que alienta la desnudez de la plenitud de la nada donde la sensualidad prodiga sus frutos.

Los silencios de las palabras construyen deseos, modifican la pasividad por el entusiasmo, son una clínica de recuperación exaltando la renovación después de las caídas, son pasiones que incluso atrevidas desafían al cuerpo en sus pretensiones respirando en acordes lujuriosos provocadores de contacto, anulando las fronteras de lo imposible para dar paso a lo posible y entretener el placer que gusta de recorrer las zonas de lo prohibido para volverlas lícitas, y allí las palabras se regodean libremente para convertirse en poesía, buscando que ella sea cómplice y testigo de lo que el alocado corazón ha permitido.

Los silencios de las palabras se ausentan, se apartan de todo para quedarse en soledad compartiendo la vida en el espacio y en la introspección meditativa desparrama gráciles sentencias que permiten volver a aspirar la entrega renovada de una nueva palabra que interprete la realidad en la inmediatez dichosa y fogosa reaparece para mirarse en el espejo y encontrar el alma que deja de ser anónima cuando enciende la mística llama de la avenida principal donde el amor vuelve a dar sus pasos trascendentes y acompaña al cuerpo encajándose en su nativa nobleza.

Los silencios de las palabras son sueños, se suspenden ante la prodigalidad de las imágenes que filtran su claridad, volviéndose más libres, más íntimas, nadan en el mundo de la satisfacción plena encontrándose con el amante, abrazándose a su piel desnuda, anudándose a su cuerpo destilando las esencias de la belleza más rica donde se sacia la avidez que se potencia en el gozo concretando al espíritu, mientras el amor sin palabras aprecia porque se ha unido al alma seducidos ante el sacerdocio del corazón de humano origen.

Desde mis silencios se escriben poemas con palabras que tienen su enclave en la riqueza de un lenguaje que quiere expresar al mundo como se ama de tantas maneras, como se describen las emociones extraídas desde lo profundo de un alma que quiere elevarse por encima de las adversidades. Hay un silencio que ennoblece al lector cuando lee la riqueza de estos poemas que se hacen con el corazón abierto, le mente consciente y el alma en la frecuencia elevada de un espíritu que solo desea amar y ser amada.

María Cristina garay Andrade una mujer que nació para escribir en el silencio y engalanar sus poemas con la combinación inequívoca de la riqueza metafórica que le brinda la musa de la naturaleza que acompaña a su alma desde siempre para las almas que entienden que escribir poesía es estar en armonía con el propio ser divino para que sea interpretada de la mejor manera posible.

DESDE MIS SILENCIOS se renueva con la frescura que dan los cambios propios de la madurez, de la mujer que quiere continuar elevando su talento para seguir deleitando a los lectores que desde tiempo atrás la siguen para emocionarse de nuevo con su estilo inconfundible.

MI AGRADECIMIENTO VICKY

Por el amor en amistad que nos une por más de 20 años en la red, por los momentos críticos que nos han unido en comprensión y por los tiempos felices compartidos, me entregas como regalo este prólogo en el blog como excelsa escritora que siempre he admirado.

Resulta entonces que mis alas de gratitud sobrevuelen conmovidas haciendo desaparecer las distancias.

Florece desde aquel tiempo una frecuencia de elevado sentir de afecto que nos liga con lealtad, regocijo y paz.

María Cristina

(Crispis)

SOY POETA

SOY POETA

SUPERANDO VIEJAS CULTURAS

SUPERANDO VIEJAS CULTURAS

ADORO LUGARES ESPECIALES

ADORO LUGARES ESPECIALES

MUJER DA EL SALTO CUANTICO

MUJER DA EL SALTO CUANTICO

TRANSFORMACIÓN

TRANSFORMACIÓN

LA FLOR DE LA VIDA

LA FLOR DE LA VIDA

PASIÓN POR ELLOS

PASIÓN POR ELLOS

AMO LOS ANIMALES

AMO LOS ANIMALES

BUHO REAL DE LA SABIDURÍA

BUHO REAL DE LA SABIDURÍA

FUERZA Y LIBERTAD

FUERZA Y LIBERTAD

TERNURA

TERNURA

PAZ

PAZ

CUIDEMOS EL PLANETA

CUIDEMOS EL PLANETA

PAZ Y AMOR EN LA TIERRA