Laberinto


 
LABERINTO
  
 Cuando la angustia no tiene brazos que la consuele
A la madre se la extraña y su ausencia conduele
Quisiera sentirme en sus brazos rodeada de ternura
 Es dura la vida, su presencia invisible calma mi amargura 
 
Aferrada mis raíces a la tierra como mis flores me motiva
El sol andante va apagando la energía en mí que me cautiva
Ellas tal vez persistirán y yo desierta me iré extinguiendo
Queda  por nutrir en el mundo en la tierra sobreviviendo
 
Como encontrar al ángel que ya está cerca de mi puerta
Renacerá nueva materia florecerá flamante la huerta
Un paraíso disímil de bellos multicolores madrigales
¿Lucirán cristalinos a modo de trasparentes umbrales?
 
Tierra que aferra mis raíces junto a los cultivos
Aromas de verano hablaran de destinados atractivos
Tal vez alguien le hable con sencillez a mis flores
Y sepan comprender que los cuidados son amores
 
Cosa imprecisa el laberinto limitando siempre paredes
Buscas salidas inciertas acabas en recodos y retrocedes
Es estrecho el sendero casi sin posibilidad de sondeos
No tiene retiradas seguir buscando casi a ciegas y al tanteo
 
La borrasca hará desaparecer en tiempo alisadas
El terruño que fijó mis horas en visibles pisadas
Y mi paso por el laberinto al fin será encontrada
La otra puerta de tanto andar de salida localizada
 
Fueron duras paredes de porrazos en caída
Cuesta levantarse entre el moho que forjó la vida
Y quitando el seco pasto levantarse y seguir buscando
Asoma en mi soledad una vida sin sentido deambulando
 
Sembrado esta de simientes mi pasaje peregrino
Poesía parte de mi historia palabras que solo rimo
Muchas citando a escondidas contando la verdad
Otras inventando destinos escritos en soledad
 
Montada en un corcel negro controlando sus bríos
Arriesgando con audacia con mis ropajes sombríos
Quien alertara del peligro entre ripios la aventura
Despegaré al galope sin siquiera saber que me augura
 
Si en algo me recuerdas alguna noche por descuido
Y melancolías vienen solas guárdalas en tu nido
Quédate con lo fugaz que vivimos en pocos días
Olvida buscando el sol que te alumbra al mediodía
 
Con este amor que sincero supo cobijar tu energía
En el abrigo cuando el alma suele llenarla de alegría
Quise inmortalizar donde nos dimos el primer beso
Volver a pasar pero ya nada había dentro de todo eso
 
Solo silencios, silencios impensados que fueron nuestros
Paredes acechando recuerdos y el dolor que llevo dentro
Aislamiento dejando huellas manifiestos en poemas
Armando con lo poco que queda aquellas bellas escenas
 
Desaliento cayendo progresivamente al abismo
Se ultimó lo poco que quedaba de tu romanticismo
Mente deseando amnesia ni en sueños quiero recordar
Porqué siquiera me sirve la química para olvidar
 
Un ángel definitivo espera en la puerta  final del laberinto
¿Faltará mucho hasta llegar para romper el difícil precinto?
 
©María Cristina Garay Andrade©
Monte Grande - Buenos Aires – Argentina


DRA. VICTORIA LUCIA ARISTIZABAL

Abril 18 de 2017

LOS SILENCIOS DE LAS PALABRAS

©Victoria Lucía Aristizábal

Prologo

La palabra tiene un límite, la imaginación la sacude y la lleva prodigiosamente por las aguas de la sensibilidad que la estimula haciéndola hasta llorar de placer o dolor, de alegría, de afectividad, de ternura, de amor, de pasión y delirio, de lo irreprimible cuando en su exhalación vuelve a ejecutarse en un lenguaje que pretende desafiar lo efímero, más allá de lo posible para el escritor que hace el amor con ella ahondándola hasta el cansancio nutriéndola cuando la embellece, logrando traducirla de símbolo a energía del espíritu.

Los silencios de las palabras no duermen, despliegan su abanico de significados, de múltiples sugerencias y atisbos, volviéndolas curiosas, apoyándose en la sabiduría para convertirlas en un texto nuevo que tenga su importancia, procurando renovarlas, darles su baño de sentido, son acariciadas volviéndolas apetecibles con besos y razones, unas van en corceles, otras en fragatas, algunas novatas van gateando con su infantil picardía hasta volverlas eufóricas e indetenibles.

Los silencios de las palabras sonríen logrando que asciendan como surtidores para brotar como nuevos astros, hermosas unas que se celebran ellas mismas porque tocan su propia música, se consuelan otras como si una y otra fueran cama y cobijo o remembranza de un placer vivido que engatilla el éxtasis de los labios que han besado, de la piel que ha sido acariciada, del cuerpo que ha sido dichosamente penetrado y luego lanzando hondos suspiros solo atina a decir: “gracias Dios mío” con la ternura del reposo que luego químicamente duerme para despertarse en la vida sin tiempo con el olor a un amor hecho en la escala melódica y trascendente que alienta la desnudez de la plenitud de la nada donde la sensualidad prodiga sus frutos.

Los silencios de las palabras construyen deseos, modifican la pasividad por el entusiasmo, son una clínica de recuperación exaltando la renovación después de las caídas, son pasiones que incluso atrevidas desafían al cuerpo en sus pretensiones respirando en acordes lujuriosos provocadores de contacto, anulando las fronteras de lo imposible para dar paso a lo posible y entretener el placer que gusta de recorrer las zonas de lo prohibido para volverlas lícitas, y allí las palabras se regodean libremente para convertirse en poesía, buscando que ella sea cómplice y testigo de lo que el alocado corazón ha permitido.

Los silencios de las palabras se ausentan, se apartan de todo para quedarse en soledad compartiendo la vida en el espacio y en la introspección meditativa desparrama gráciles sentencias que permiten volver a aspirar la entrega renovada de una nueva palabra que interprete la realidad en la inmediatez dichosa y fogosa reaparece para mirarse en el espejo y encontrar el alma que deja de ser anónima cuando enciende la mística llama de la avenida principal donde el amor vuelve a dar sus pasos trascendentes y acompaña al cuerpo encajándose en su nativa nobleza.

Los silencios de las palabras son sueños, se suspenden ante la prodigalidad de las imágenes que filtran su claridad, volviéndose más libres, más íntimas, nadan en el mundo de la satisfacción plena encontrándose con el amante, abrazándose a su piel desnuda, anudándose a su cuerpo destilando las esencias de la belleza más rica donde se sacia la avidez que se potencia en el gozo concretando al espíritu, mientras el amor sin palabras aprecia porque se ha unido al alma seducidos ante el sacerdocio del corazón de humano origen.

Desde mis silencios se escriben poemas con palabras que tienen su enclave en la riqueza de un lenguaje que quiere expresar al mundo como se ama de tantas maneras, como se describen las emociones extraídas desde lo profundo de un alma que quiere elevarse por encima de las adversidades. Hay un silencio que ennoblece al lector cuando lee la riqueza de estos poemas que se hacen con el corazón abierto, le mente consciente y el alma en la frecuencia elevada de un espíritu que solo desea amar y ser amada.

María Cristina garay Andrade una mujer que nació para escribir en el silencio y engalanar sus poemas con la combinación inequívoca de la riqueza metafórica que le brinda la musa de la naturaleza que acompaña a su alma desde siempre para las almas que entienden que escribir poesía es estar en armonía con el propio ser divino para que sea interpretada de la mejor manera posible.

DESDE MIS SILENCIOS se renueva con la frescura que dan los cambios propios de la madurez, de la mujer que quiere continuar elevando su talento para seguir deleitando a los lectores que desde tiempo atrás la siguen para emocionarse de nuevo con su estilo inconfundible.

A la Dra. Victoria Lucía Aristizábal - Abril 24 de 2017

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Por el amor en amistad que nos une por más de 20 años en la red, por los momentos críticos que nos han unido en comprensión y por los tiempos felices compartidos, me entregas en regalo este prólogo como excelsa escritora, como así también en la edición de mi libro y hacen entonces que mis alas de gratitud sobrevuelen conmovidas las distancias en frecuencia de un elevado sentir de afecto. María Cristina (Crispis)

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